(c) Quentin de Briey


Te llamé en mi insomnio
para que estuvieras
acomodada
en los vacíos que me dejaba el miedo

(no estabas no venías)

cuando te necesité
solo encontraba agujas

fuiste
el silencio que sucedlía al llanto
la insatisfacción

o lo mismo que decir el combustible del deseo

otro silencio

si escuchas que te llamo
solo es algún seco eco
que sigue resonando algunas tardes